Cuando iniciamos un viaje sin rumbo claro
hacia nuestro interior más profundo,
nos emociona descubrir mundos nuevos
y nos embarga perturbante
la incertidumbre del misterio,
es un desafío intenso,
batallas interminables conmigo misma,
reencuentros gozosos con la esencia del origen,
con la verdad más cierta
y un universo de posibilidades,
para crecer desde el espíritu,
desde nuestro potencial más valioso,
desde nuestro ser infinito,
aquel que no conoce de límites ni riesgos,
aquel que vive y disfruta
la experiencia extraordinaria de crecer
con la autenticidad más pura y el amor más honesto.
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